
Biblioteca de Alejandría
La historia de la Biblioteca de Alejandría, de cómo debió de ser, de cómo trabajaron sus sabios, incluso del número exacto de volúmenes y el nombre de sus obras no se conoce con suficiente rigor científico, tal y como los eruditos entienden tal rigor. El conocimiento de esta gran obra se tiene a través de muy pocos testimonios, y aún éstos son esporádicos y están desperdigados. Los investigadores y los historiadores de los siglos XX y XXI insisten en aclarar que se trata en cierto modo de una utopía retrospectiva. La biblioteca existió, de eso no tienen ninguna duda, pero toda la literatura escrita en torno a ella es a veces contradictoria, dudosa, enigmática y llena de suposiciones, y se ha ido desarrollando a partir de muy pocos datos y esos pocos datos, la mayoría de las veces, son aproximados. Apenas hay datos exactos. Ésta es la historia de un lugar mítico, de cómo debió de ser, de cuál debió de ser su encanto.
La biblioteca del Museo constaba de diez grandes piezas o salas para investigación, cada una de ellas dedicada a una disciplina diferente, muy rica y abundante en la mayoría de estas secciones y sobre todo muy completa en literatura griega. Una comunidad de poetas y eruditos era la encargada de mantener el buen nivel y trabajaban en ello con total dedicación, como sacerdotes de un templo. En realidad se consideraba el edificio del Museo como un verdadero templo dedicado al saber.